La costumbre se hace ley

Publicado en: July 26, 2012 a las 4:17 pm

Hablando entre Lenguas

Por: Patricia Pedraza / Editorial

Increíble de aceptar para todos los que nos consideramos defensores de nuestros idiomas, pero la triste realidad es que “espanglish” (spanglish en inglés)  y “estadounidismo” son dos términos que se incorporan al diccionario de la Real Academia Española considerados como un ejemplo de las aportaciones de todos los hispanohablantes en los Estados Unidos a nuestro idioma.

Tenemos al bueno y al malo. El bueno es el “estadounidismo” y el malo sin lugar a dudas es el “espanglish”. Pero aunque hasta hoy habíamos aceptado estas aberraciones léxicas y podíamos en algunas ocasiones darnos el lujo de corregirlas y defender nuestro idioma,  a partir del 2014,  cuando todo esto sea oficial, nos guste o no, las tendremos que aceptar.

No habrá rabieta alguna que haga cambiar de opinión a tan distinguidas instituciones que se encargan de regular nuestra lengua como la DRAE – Diccionario de la Real Academia Española  y la ANLE – Academia Norteamericana de la Lengua Española que seguramente saben lo que hacen y como dice el dicho, “donde manda capitán, no gobierna marinero”.

Espanglish es lo que se define como una modalidad  del habla de algunos grupos hispanos  de los Estados Unidos en la que se mezclan los dos idiomas, deformando los elementos léxicos y gramaticales tanto del español como del ingles. Por ejemplo , en inglés, truck, en español camioneta, pero en el famoso espanglish se dice “troca”. La costumbre se hace ley pues de tanto escuchar y repetir, la vox populi, (la voz del pueblo en latín),  ganó y se quedó.

Estadounidismos por su parte,  según la ANLE, son palabras en español que nacieron en tierras americanas dándole una nueva imagen y un tanto positiva a nuestro vocabulario. Por ejemplo  el adjetivo “gordo”  que comúnmente lo decimos como una muestra de cariño, pero que en realidad su significado es estar pasado de peso, está considerado como   una palabra negativa. El estadounidismo es,   que ahora deberá usarse “obeso/a” por ser más apropiado e inofensivo.

Así que ahora tenemos el español de los  Estados Unidos, que es lo que podríamos decir, el bueno de la película pues se trata de darle  una imagen positiva a todo lo negativo que se pudiera encontrar en nuestra lengua. Yo sin duda alguna,  aplaudo este cambio porque en realidad nuestro  español tiene muchos matices negativos que pudieran en un momento dado, opacar su esplendor. Por ejemplo, siempre iniciamos una conversación  con enunciados negativos;  ¿ no vas a ir a comer?  en lugar de,  ¿vas a ir a comer? ¿no viste el programa? en lugar de,  ¿viste el programa?

Otros de los pequeños y grandes detalles de lo negativo de nuestro idioma  es que para todo pedimos perdón. ¿Por qué?,  por ejemplo, “perdón pero no le escuché”. Otro ejemplo es cuando estamos caminando entre la gente y queremos pasar, que de hecho hasta lo decimos por partida triple, “perdón, perdón, perdón”. Para empezar,  con una vez es suficiente y lo más simple es decir “con permiso”.  Aclaro que  los que carecen de educación, aquí ni se mencionan.

Tenemos otro ejemplo donde se abusa de la amabilidad “le ruego me perdone”  ¿por qué rogamos tanto? ¿Por qué pedimos tanto perdón?.  Si bien es cierto que por eso nos distinguimos y que nuestro idioma es amado y apreciado, también es verdad que deberíamos hacer una modificación a tanta amabilidad y tanto drama, e irnos directo al punto y a lo práctico del asunto.

La tecnología  cuyas voces todas proceden del inglés como blogmail, etc.  ha sido una de las causantes del espanglish y los estadounidismos,  será también la que contribuya  a simplificar el español,  pero por supuesto, sin perder su esencia y romanticismo que se le caracteriza.

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