En México, 4.6 millones de personas viven con diabetes sin saberlo

En México, 4.6 millones de personas viven con diabetes sin saberlo

SALUD |

En México, más de 14 millones de adultos viven con diabetes, equivalentes al 17% de la población adulta. Sin embargo, cerca de 4.6 millones de personas, aproximadamente una de cada tres, desconocen que tienen esta condición, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

En el marco del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora el 14 de noviembre, estas cifras ponen sobre la mesa un desafío que va más allá del diagnóstico: lograr que las personas tengan acceso a atención médica, comprendan mejor su condición y cuenten con herramientas para dar continuidad a su cuidado.

La diabetes puede desarrollarse durante años sin presentar síntomas evidentes, por lo que su detección no debe depender únicamente de la aparición de molestias. Factores como la edad, el sobrepeso, la presión arterial elevada, las alteraciones de colesterol o triglicéridos y los antecedentes familiares son considerados por los profesionales de la salud para determinar cuándo es necesario realizar pruebas.

El reto tampoco termina al recibir un diagnóstico. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2021-2024, nueve de cada diez personas diagnosticadas reciben tratamiento; sin embargo, solo una de cada tres personas con diabetes alcanza niveles adecuados de control glucémico. Esta diferencia evidencia la importancia de fortalecer el seguimiento médico, el acceso a medicamentos y la educación para el autocuidado.

De la medición a la comprensión de la salud

En paralelo a estos desafíos, la evolución de las tecnologías de salud está transformando la manera en que las personas pueden acceder a información sobre su organismo. Sensores de monitoreo continuo de glucosa, relojes inteligentes, anillos y otros dispositivos portátiles permiten registrar distintos indicadores y observar tendencias que antes eran más difíciles de identificar en la vida cotidiana.

Los sensores de monitoreo continuo de glucosa (CGM), como QiTrax, permiten observar las variaciones de glucosa intersticial a lo largo del día y la noche. Cuando su uso está indicado, esta información puede contribuir a identificar patrones y comprender cómo se relacionan con factores como la alimentación y la actividad física, además de facilitar conversaciones más informadas con los profesionales de la salud.

Por su parte, otros dispositivos inteligentes pueden aportar registros sobre actividad física, frecuencia cardiaca o descanso, de acuerdo con sus funciones. Aunque estos indicadores no sustituyen las mediciones clínicas, pueden ofrecer información complementaria sobre los hábitos cotidianos.

El desafío ya no consiste únicamente en acceder a más datos, sino en saber interpretarlos. Una cifra aislada ofrece información limitada; observar tendencias durante un periodo determinado y comprender su contexto puede resultar más útil para identificar cambios, formular preguntas y participar de manera informada en el cuidado personal.

“La detección oportuna es fundamental, pero también lo es que las personas comprendan su condición y puedan mantener un seguimiento adecuado. Hoy contamos con tecnologías que permiten observar tendencias y conocer mejor ciertas respuestas del organismo. El verdadero valor de esa información está en interpretarla correctamente y utilizarla como complemento de la orientación médica, no como un sustituto”, señaló Doctor Javier Coindreau, médico internista y reumatólogo, con 25 años de experiencia en enfermedades autoinmunes y líder de investigación global.

Tecnología y autocuidado: una relación que requiere información

La disponibilidad de dispositivos inteligentes también plantea nuevas preguntas sobre el papel de la tecnología en las decisiones cotidianas de salud. Tener acceso permanente a indicadores no significa necesariamente comprenderlos mejor ni garantiza cambios en los hábitos o mejores resultados clínicos.

Por ello, especialistas destacan la importancia de acompañar el uso de estas herramientas con educación, orientación profesional y objetivos claros. El monitoreo debe responder a necesidades individuales y realizarse durante los periodos que resulten apropiados, evitando convertir la observación constante de datos en una fuente de preocupación innecesaria.

En el caso de la diabetes, es importante distinguir entre las herramientas de seguimiento y los métodos de diagnóstico. Los sensores de monitoreo continuo no sustituyen las pruebas de laboratorio ni la valoración clínica necesarias para diagnosticar la enfermedad, y las decisiones de tratamiento deben tomarse con el equipo médico.

Frente a un panorama en el que millones de personas aún desconocen que viven con diabetes y una proporción importante no alcanza un control adecuado, el desafío para México es avanzar hacia una atención que combine detección oportuna, acceso al tratamiento, seguimiento y educación.

En ese proceso, la tecnología puede ser una herramienta complementaria, siempre que la información que proporciona se traduzca en una mejor comprensión del organismo y en decisiones respaldadas por profesionales de la salud.

Redacción | El Portal de Monterrey