viernes , diciembre 9 2022

La SEP va, de la impotencia al insulto

Por: Roel Guajardo Cantú / Editorial

Las llamadas reformas estructurales aprobadas con urgencia en el 2013, levantaron como nunca en la historia del país las más amplias y agresivas protestas. La educativa y energética son las más sentidas por el grave y fuerte agravio que le infieren a los mexicanos.

La “Reforma Educativa”, tiene meses de estar siendo combatida con energía en las calles, escuelas, plazas públicas y en los tribunales por miles y miles de maestros a pesar de los millones y millones de pesos que se invierten para convencer de sus bondades a los docentes y engañar a la sociedad.

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La Secretaría de Educación ha usado todos los recursos del Estado para imponer por la fuerza, lo que no ha podido vender con argumentos y razones. Con la finalidad de acallar las voces de protesta, malestar e inconformidad, la SEP va de la impotencia, al insulto y a la amenaza. Con ese propósito, de “precisar alcances y aclarar dudas” que amplios sectores de la sociedad y particularmente, que docentes y directivos tenemos sobre la “Reforma Educativa”,  la Mtra. Alva Martínez Olivé Subsecretaria de Educación Básica en reunión con Inspectores y Supervisores del país, en vísperas de la Tercera Reunión de los Consejos Técnicos Escolares, dicta una conferencia y envía un mensaje muy desafortunado para el futuro de la educación en México.

El discurso pronunciado en el mes de noviembre, se hace llegar mediante un video hasta los últimos días de enero de cara a la Cuarta Sesión de los CTE. En él, pretende sustentar que las reformas a los Artículos 3° y 73 de la Constitución y la promulgación de las leyes secundarias (LSPD, LGE, INEE) son cambios en la educación, según ella, una reforma educativa que busca alcanzar la calidad y hace una referencia histórica de las reformas anteriores, las del 73 – 74, 93 – 94, 2008 y 2012.  Afirma que estas reformas introdujeron cambios en los planes y programas de estudio, libros de texto y materiales educativos con la finalidad de mejorar el sistema escolar, pero que estas no habían dado los resultados esperados, ignorando que en estos procesos de cambio se buscaba atender la cobertura educativa, aumentar los años de educación de la población, abatir el analfabetismo, bajar el rezago y mejorar el desempeño escolar comparado con las décadas anteriores.

Descalifica todo el esfuerzo y los avances en materia de educación señalando que el fracaso respondía a que esas reformas educativas eran como “vino nuevo depositado en odres viejos” o cazuelas viejas, la maestra Alba Martínez reitera una y otra vez el insulto a los maestros de México a quienes responsabiliza de la crisis educativa y las malogradas reformas. Coloca a los maestros como recipiendarios sin disposición, con porosidad pedagógica; sin la capacidad, talento y creatividad para aplicar las ocurrencias de cada sexenio, investidas de política educativa de cada gobierno en turno pero carentes de continuidad.

La Subsecretaria de Educación Básica evidencia que una Reforma Educativa como las que cita,incluyen una serie de cambios en currículas, contenido, modelo y materiales educativos que obviamente no acompañan a la supuesta “Reforma Educativa” que se promueve en el presente. Acepta que la “Reforma Educativa” que se empuja va por la rectoría de la educación en el país, busca controlar la contratación del personal pero no contiene nada que incida en el trabajo escolar, mucho menos en el que se hace en el aula. La “Reforma Educativa” solo cambia el estatus laboral de los maestros y desconoce sus derechos adquiridos como trabajadores de la educación, lo que explica la resistencia y protesta de los maestros de México.

La maestra Alba Martínez debe o debería de saber cómo lo afirma Juan Casassus, que la influencia principal en el desempeño de los alumnos depende de lo que ocurre dentro de las escuelas, por lo que una reforma educativa que se proponga mejorar el aprovechamiento escolar, debe de pasar por la consulta con los docentes y los actores que operan en la sociedad.

La Subsecretaria públicamente acepta sin darse cuenta de ello, que la “Reforma Educativa” solo es laboral, porque informa que a partir del mes de febrero se realizará una vasta consulta para construir apenas el nuevo modeloeducativo y justificar los cambios constitucionales efectuados, concediendo así la razón a los maestros que levantan la voz para defender sus derechos como trabajadores.

La Secretaría de Educación ante la protesta masiva de los docentes y el debate sobre la constitucionalidad y los derechos de los trabajadores agota sus argumentos, acusa impotencia y recurre al insulto, la ofensa,  la descalificación y la amenaza como lo hace en ese video, al señalar que esta “Reforma Educativa” será como un vino nuevo depositado ahora en odres nuevos, recipientes nuevos. Maestros con una nueva mentalidad, con disposición al trabajo, preparados, actualizados y con ética profesional como si en la actualidad no la tuviésemos. Es decir, se pretende correr a los docentes actuales y contratar nuevos maestros.

La maestra Alba Martínez debería de saber que el  imperio de la fuerza no nubla la razón y el insulto no abona a la reconciliación y al trabajo ordenado, pues lo que una sociedad  dice de la educación informa más que cualquier otro discurso, como lo sostiene Alain Touraine.

 

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