Por: Arturo Díaz / Destacada
Por su invaluable colaboración en favor de la investigación en la medicina y a los 114 años de su natalicio, la Universidad Autónoma de Nuevo León, rindió una guardia de honor al Dr. Eduardo Aguirre Pequeño en la Plaza de los Universitarios Ilustres en la Explanada de la Torre de Rectoría.

Asimismo, le rindieron honores personal directivo de diversas facultades, investigadores, profesores, estudiantes universitarios, integrantes del Sindicato de Trabajadores de la UANL y alumnos de la Escuela Secundaria No. 53 “Dr. Eduardo Aguirre Pequeño” del municipio de Hualahuises Nuevo León.

Después de las honores ofrecidos por los invitados, el Rector Rogelio Garza Rivera, ofreció unas palabras a los presentes haciendo una breve síntesis de la vida y obra del investigador.

“Su monumental y desinteresada labor científica, social y cultural, tiene la trascendencia realizada por otro grande hombre de la historia nuevoleonesa, el Dr. José Eleuterio González “Gonzalitos”, de quien Aguirre Pequeño fue un destacado biógrafo y a quien consideraba como padre intelectual, por eso nos da mucho gusto que ambos estén en este lugar hombro con hombro, como siempre lo hicieron durante su vida”, mencionó.


“Quisiera a nombre de la familia Aguirre Cossío, señor Rector, felicitarlo a usted ya a todo su equipo de colaboradores por la labor altruista tan grande que se nota en esta hermosa institución que fue también la segunda casa de mi padre”, dijo.
“Usted ha mantenido la tradición de honrar a estos hombres ilustres quienes realmente se lo merecen, mi padre realmente trabajó toda su vida para la Universidad Autónoma de Nuevo León, de manera que fue un hombre que se entregó de por vida, y le estamos muy agradecidos”, expresó.
El Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, nacido en el municipio de Hualahuises, N. L. el 14 de marzo de 1904, fue un destacado médico, científico y profesor universitario, creador del Centro de Investigaciones de la UANL, fundador de las facultades de Ciencias Biológicas y Agronomía, e investigador que contribuyó al conocimiento y tratamiento de la enfermedad del mal del pinto. La Preparatoria 25 de la UANL perpetua su nombre como reconocimiento a su profundo legado a generaciones de universitarios de ayer, hoy y por venir.
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