jueves , diciembre 8 2022

Se suman más instituciones a nodo de economía social de la UDEM

Educación |

Instituciones públicas y privadas serán el detonador en la entidad de un impulso a la democratización del emprendimiento, la llamada economía social, al acordar sumarse al Nodo de Economía Social, encabezado por la Universidad de Monterrey.

Leticia López Villarreal, directora del Centro para la Solidaridad y la Filantropía (CESYF), señaló que este proyecto busca promover la economía social y que se constituyan empresas en la localidad bajo este esquema en el que la unidad y la solidaridad son la base de la operación.

A principios de este mes, se realizó una Reunión Ejecutiva sobre reconstrucción del tejido social y economía social, en el edificio Estoa de la UDEM, organizada por el profesor investigador Eduardo Enrique Aguilar Hernández, del Departamento de Ciencias Sociales, y el CESYF de la UDEM, en conjunto con la Subsecretaría de Desarrollo Democrático, Bienestar Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación. 

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La mesa de trabajo derivó en diferentes acuerdos, como la realización de una segunda sesión a finales de mayo, ahora con directivos y personal de las diferentes dependencias que asistieron a la primera reunión en busca de ofrecerles capacitación y sensibilizarlos sobre este tema.

De acuerdo con López Villarreal, la idea fue juntar a actores de los gobiernos estatal y municipal, así como sociedad civil, para sumar esfuerzos en torno al Nodo de Economía Social de la UDEM y articular políticas públicas, a fin de generar nuevas iniciativas que consoliden este tema en el estado.

A la reunión, asistieron, entre otros, representantes de la Secretaría de Igualdad e Inclusión del Gobierno estatal, la Secretaría de Economía estatal, los municipios de Santa Catarina ‒a través del DIF y Participación Ciudadana‒, Monterrey y San Nicolás de los Garza, CEMEX, la asociación Telar, Banco de Alimentos de Cáritas de Monterrey y Estrategia Hambre Cero Nuevo León.

Actualmente, el Nodo de Economía Social está formado por la UDEM, CEMEX, municipio de Santa Catarina y el Instituto Nacional de Economía Social del Gobierno federal.

“Específicamente, en la UDEM, el tema de economía social está en la metodología y en la formación que se les da a las emprendedoras que forman parte del programa Kimakul, se les brinda asesoría para que formen empresas y se constituyan legalmente como empresas de economía social”, explicó López Villarreal.

Agregó que CEMEX está trabajando en el sur del estado con el proyecto Delicias de la Sierra (ejidatarios que generan venta de productos de su región), donde las y los participantes tienen acompañamiento del corporativo para que operen como un negocio desde la economía social. 

Economía y reconstrucción del tejido social

La economía social es un planteamiento donde el pilar y el centro de la actividad económica, social y comunitaria son las personas y sus comunidades y, desde ahí, se construye la economía, en opinión de Carlos Osorio Torres, director de Desarrollo Empresarial del Instituto Nacional de Economía Social (INAES).

Según Karla A. Hernández Trujillo, coordinadora de Reconstrucción del Tejido Social del CESYF, la economía social es el tipo de economía perfecto que empata con la idea de hacer comunidad, de cuidarse entre todos, de la vivencia del buen convivir, porque, desde la economía social, el centro es la persona y desde ahí se genera todo lo demás.

“También se sabe que en todas las relaciones humanas hay conflictos, la idea es que hay que transformarlos, para lo cual se debe vivir un proceso en el que se reconozca lo que pasó y la responsabilidad de cada quien, y qué nuevas visiones, prácticas y actitudes podríamos comenzar a generar para transformar ese conflicto”, indicó. 

Además de la relevancia que adquiere la persona, de acuerdo con Osorio Torres, los mecanismos económicos que se generan pertenecen a ellas, esto es, la propiedad es colectiva y la voz, el voto y las decisiones de hacia dónde va la empresa y las utilidades corresponde a las personas, que son las propietarias.

Para el funcionario federal, las personas que forman parte de los ejercicios económicos deben tener facultad para poder votar, ser dueñas también de estos mecanismos (comunidades ejidales, sociedades de producción rural o sociedades cooperativas) y promover la solidaridad, la redistribución equitativa de la riqueza, el cuidado medioambiental y una forma de cultura de paz.

Osorio Torres mencionó tres “diferencias abismales” entre los mecanismos de la economía social, específicamente las sociedades cooperativas, y la empresa tradicional: “el tema de la cultura del interior de las empresas, el tema del destino y los procesos del dinero dentro de las empresas y, por último, el control democrático de esas empresas cooperativas”.

El ponente del encuentro se refirió a un artículo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en el que se señala que, en una lista de 35 países desarrollados, del valor agregado que producen las empresas,  el 60 % se distribuye a los trabajadores y el 40 % o menos se divide para los accionistas o para las personas que crearon la empresa.

La excepción son dos países: México y Turquía, cuya proporción está invertida y solo el 20 o 25 % va a los trabajadores, mientras que el resto se destina a los empresarios, lo cual “le está pegando mucho a un proceso de destrucción del tejido social, porque no hay satisfactores básicos para las personas”.

“Eso está creando comunidades aisladas, comunidades que no tienen todos los servicios básicos, que no tienen suficientes recursos para satisfacer sus necesidades y está creando una fragmentación social muy importante”, sostuvo. 

Para López Villarreal, la confianza es uno de los elementos más importantes en este tipo de procesos al constituir negocios bajo la perspectiva de la economía social, porque genera unidad y relaciones sólidas a largo plazo para el buen convivir. 

“La esencia de la reconstrucción del tejido social es buscar el buen convivir de las personas en territorios concretos, si las relaciones son sólidas, tenemos identidad y acuerdos, mientras que este tipo de empresas contribuye a que esa confianza, solidaridad, acuerdos e identidad se fortalezcan”, expuso.

Redacción | El Portal de Monterrey

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